El café Arábica es considerado el de más alta calidad y mejor sabor. Constituye aproximadamente el 70% de la producción mundial, siendo natural de Etiopía, pero cultivado también en otros países del continente africano y en zonas de América Central y Sudamérica.

Su contenido en cafeína no es especialmente elevado –entre el 0,9% y el 1,5%- y su sabor es suave, con un nivel de acidez muy delicado, aroma refinado y fondo acaramelado.

La planta del café Arábica crece en zonas de montaña a altitudes superiores a los 700 metros y con un clima tropical. Existen diferentes variedades del café Arábica – typica, bourbon, criollo…- que se distinguen por el suelo donde se cultivan y las diferencias de clima de cada zona. La planta del café Arábica es delicada y sensible a las distintas enfermedades de las plantas de café así como a las heladas y cambios bruscos de temperatura.

La planta de café Arábica es un arbusto de entre 5 y 7 metros de altura pero que se poda a 2-3 metros para facilitar la recolección de los granos, que en la mayoría de los casos se realiza de forma manual. Cada planta puede producir entre medio kilo y cinco kilos y medio de granos cada año, y se necesitan aproximadamente cinco kilos de bayas para conseguir un kilo de granos de café. Los frutos de la planta de café Arábica son redondos y suaves, de color chocolate brillante, y su corteza es lisa y desprende un perfume muy intenso. Dentro de cada baya encontramos dos granos de café enfrentados por su cara plana.

Dentro de la categoría del café Arábica podemos encontrar dos grupos según su tratamiento:

Café Arábica lavado:

El Café Arábica Suave Lavado o Café Suave (Mild Coffee en inglés), es un café de montaña, 100% de la especie Coffea Arabica. Es cultivado en países y regiones centroamericanos y del este de África, con influencia tropical por su latitud y por las corrientes oceánicas características de su clima, y siempre en altitudes mínimas de 400 metros sobre el nivel del mar. Crece principalmente en zonas montañosas, con suelos de origen volcánico.
Los granos de este tipo de planta son grandes, de forma elíptica, de un color verde azulado y con fragancia a verde. Durante el tueste, los granos desarrollan enormemente su volumen.
El Café Arábica Lavado es 100% cosechado manualmente y se utilizan procesos artesanales para su selección. En el proceso de post-cosecha se realiza el lavado, o beneficio húmedo, que consiste en despulpar la baya y eliminar el mucílago – sustancia azucarada y pegajosa adherida al grano – utilizando procesos mecánicos o de fermentación. Este proceso afecta claramente el aroma, sabor y acidez del café. El sabor de la taza del café arábico lavado es dulce, fragante y aromático.

Café Arábica no lavado:

Éste tipo de tratamiento es propio de países con escasez de agua, y es por éste motivo que el proceso de despolvado se realiza sin utilizar ningún líquido. El mayor productor de este tipo de café es Brasil, que cultiva el 30% del total.
Después de la recolección, los granos son separados manualmente y se conservan solamente los de mejor calidad para el proceso de secado. Los granos son esparcidos en patios soleados, y durante su secado, se les va dando la vuelta con la ayuda de rastrillos, para asegurar que los granos se sequen de forma uniforme y evitar la creación de moho. El proceso de secado acostumbra a durar unas 4 semanas para conseguir el nivel de humedad deseado.
El proceso de secado es muy importante, ya que de ello depende la calidad del producto final. El café que se seca demasiado se quiebra y produce demasiados granos rotos durante el proceso de pelaje de los granos. Y por el contrario, si el café no se ha secado suficientemente, será demasiado húmedo y ello propiciará un deterioro más rápido producido por el ataque de hongos y bacterias.
Este proceso de secado hace que el grano sea mucho más amarillento que el café lavado, y su olor es muy similar al de la hierba verde. Su sabor en taza puede variar mucho dependiendo de la zona de procedencia de los granos.