Cuando la tradición y la innovación están al servicio del mundo de la gastronomía

Desde siempre, especialmente en los últimos años, cocineros de renombre, comenzando por el genio creativo de Ferran Adrià, han estrechado alianzas con Lavazza en el sector culinario a raíz de la atención de la empresa a la evolución de la cultura gastronómica internacional y la pasión por el café como producto y la calidad.

Lavazza busca constantemente nuevas maneras de entender el café y, por lo tanto, sus puertas siempre están abiertas a los cocineros que en el ejercicio de su profesión presentan ideas creativas y de calidad para elaborar nuevas formas de tratar el café.

Un ejemplo práctico es la recién nacida colaboración con Carlo Cracco, cocinero y dueño del Ristorante Cracco en Milán, que se ha concretizado en la realización junto con el Training Centre Lavazza del nuevo producto Coffee Lens.

Coffee Lens como producto nace de una idea de Matteo Baronetto, el segundo de cocina de Carlo Cracco, a quien se le ocurrió casi por casualidad. Matteo es miope −cuenta Carlo Cracco− por lo que cada mañana se pone lentes de contacto: fue así como se le ocurrió la idea. A menudo nosotros los cocineros creamos un nuevo plato, en cuanto tengamos una intuición. En cambio, en este caso primero se ha concebido la idea y luego se ha dejado que madurara un buen rato.

De hecho, entre la idea de crear lentillas comestibles y el desarrollo de la receta, el lapso de tiempo ha sido muy largo y gracias a la versión con sabor a café finalmente ha nacido Coffee Lens, lentes de café elaboradas junto con el equipo de Marcello Arcangeli, responsable del desarrollo de nuevos productos y de los Training Centre Lavazza. Las Lens se combinan con la Barbajada, una bebida tradicional de Milán que contiene café.

Sin embargo, Coffee Lens es un producto complementario que se combina también con otras recetas tanto dulces como saladas: las lentes de café pueden acompañar platos salados, como la crema de arroz y los erizos de mar con sabor a café.

El Training Centre Lavazza, y especialmente el trainer Francesco Viarizzo, han trabajado con el equipo de Carlo Crocco para desarrollar y elaborar la receta, y también estabilizar el producto café, según explica Marcello Arcangeli. 
Nada más concebir la idea −continúa Marcello Arcangeli− empezamos a trabajar en la técnica de realización y estabilidad térmica, puesto que la base de café unida a la gelatina Kappa, un extracto gelificante de algas, precisa una temperatura de tratamiento constante de 80ºC. Además, el Training Centre ha estudiado los métodos de conservación necesarios para mantener la hidratación de las lentillas y prevenir su desecación tras la preparación, sin olvidar los aspectos importantes del aroma y del gusto, indispensables para conservar la fragancia y el carácter intenso del café espresso Lavazza.